Piden la comparecencia del presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, ante la Audiencia Nacional

MADRID (17 jul. 2013). - La Asociación de Abogados Demócratas por Europa (ADADE), como acusación particular en el caso del extesorero del Partido Popular (PP), Luis Bárcenas, ha solicitado al juez instructor de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, que cite a declarar como testigo al presidente de dicha organización política y actual presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy. La misma petición ha solicitado para su número dos y presidenta de Castilla La Mancha, María Dolores de Cospedal, y sus exdirigentes y exministros Francisco Álvarez Cascos, Javier Arenas, Jaime Mayor Oreja y Rodrigo Rato.

Según la documentación entregada por Bárcenas y su confesión al juez Ruz el pasado lunes, en esta pieza separada del caso Gürtel, Rajoy y Cospedal recibieron cada uno más de 45.000 euros de dinero procedente de donaciones ilegales a su organización política por empresarios de obras públicas. Otras cantidades ilegalmente recibidas fueron embolsadas a los otros dirigentes 'populares' citados, así como a algunos periodistas y famosos, como es el caso del radiofonista Carlos Herrera o el showman José Luis Moreno; al exministro de Defensa y actual embajador de España en Londres, el cartagenero Federico Trillo (más de 128.000 euros); al actual presidente del Senado, Pío García-Escudero, o fueron a parar a los bolsillos de los abogados privados de funcionarios militares acusados en la mayor tragedia del Ejército español en tiempos de paz, el caso Yak-42 en el que perecieron los 75 ocupantes de este avión, entre ellos 62 oficiales y jefes militares españoles.

Por otra parte, la mayorías parlamentarias que obtuvo en las últimas eleccciones legislativas de 2011 el Partido Popular en el Congreso y en el Senado han impedido la comparecencia del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para que este dé explicaciones ante los representantes de la soberanía nacional sobre el mayor caso de corrupción conocido en España, y que tiene cautiva a la opinión pública española, pues mientras Bárcenas mentía o callaba ante la Justicia, el PP defendía su honradez, y ahora que entrega la documentación y confiesa ante el juez dicen de él que es un criminal, sólo porque el exgerente al que Rajoy ascendió a tesorero de su partido también se llevó su tajada en el reparto ilícito.

En medio de la Gran Depresión que tiene a más de seis millones de españoles sin trabajo, muchos de ellos de larga duración, con una drástica pérdida de derechos sociales, con un incremento del déficit y deuda públicas respecto a 2011 y una segunda recesión que dura ya siete trimestres, el actual presidente del Gobierno de España ha dejado de ser homologable en Europa y la prensa internacional toma cartas en el asunto para denunciarlo. La oposición parlamentaria se ve abocada a tener que usar de un instrumento constitucional excepcional: la moción de censura, para que Rajoy, su Gobierno y su partido den la cara ante los españoles. El Gobierno y su partido se niegan a darla, porque dicen que ya la han dado y que no van a responder más, como decía en su penúltima comparecencia ante la Justicia el mismo Bárcenas. Pero no siempre los milagros se ponen de parte de los mismos, las más de las veces dios y las vírgenes enmudecen, como hacen ahora sus conspicuos sableadores. Ni un crecimiento del 0,01 de la economía española diluirá la gota malaya que cae sobre sus cabezas.

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