Baile en La Raya / por Manuel Muñoz Zielinski

Letrilla del siglo XVIII.
LA RAYA, Murcia (16 jul. 2014). -Vamos a recoger aquí el texto que ha publicado en su blog el polifacético estudioso y artista murciano Manuel Muñoz Zielinski (1949) referente a la orden que el corregidor don Ignacio Joaquín Montalvo firmó en Murcia el diez de julio de 1792 sobre la prohibición civil de que en la pedanía de La Raya -en el siglo XVIII su denominación era "diputación rural"- se bailara el cuchichi. Sobre este particular baile muy pocas otras referencias documentales hemos encontrado. Zielinski, sin citarlo, se remonta al discurso de ingreso del profesor Juan García Abellán (1924-1998) en la Real Academia Alfonso X el Sabio, que la revista Mvrgetana publicó en su número 42 (1975), bajo el título "La otra Murcia del siglo XVIII", para introducirnos en el texto en el que el corregidor prohíbe a los vecinos de La Raya bailar el cuchichi. En su trabajo, García Abellán vino a decir -de su propia cosecha literaria- que "el corregidor, a lo que pienso, le quedó, como a uno, el regomello, que se dice, de no poder comprobar de visu el 'notable escándalo' que representaba tan particular danza".

En otro lugar de su discurso de ingreso, García Abellán llevará a cabo otra referencia a La Raya, señalando que, como "es sabido", en el siglo XVIII, "en Murcia Dios da suelta al diablo a las tres de la tarde del veintitrés de agosto, recogiéndolo veinticuatro horas después. Que las brujas vuelan por entre las altas copas de las moreras, de los eucaliptus, de las palmeras y de los madroños, en tanto que bajo la fronda pasean canónigos y currucatos, es tema fuera de toda discusión"; y a continuación reproduce la siguiente letrilla del folclore privativo (que representó en su día una de las primeras lecturas en nuestro acercamiento a los asuntos rayeros y que ahora aprovechamos para traerla aquí) y que dice así:
En Alcantarilla brujas;
Alcahuetas en la Raya,
y en Murcia muchos ladrones
que con las plumas atrapan.

Al investigar un poco más sobre lo qué pudiera haber sido el baile del cuchichi, que tan "particularmente grato a las gentes de La Raya" debió ser, hemos encontrado otra referencia en la entrega número 155 de la serie Temas españoles (1955), con el título Vida pastoril, en la que su autor, G. Manrique, dice que es una "danza típica de los pastores, que se baila por parejas, al son de la pandereta, levantándose y agachándose los bailadores al compás de las agachadillas", acompañando a esta definición la siguiente letrilla:
Levántate, Pedro;
levántate, Juan;
agáchate, Pedro;
agáchate, Juan;
levántate, Pedro,
vuélvete a agachar,
que las agachaditas
hemos de bailar.

Ahora sí, a continuación reproducimos la introducción que hace Zielinski a la prohibición a los rayeros de bailar el cuchichi ordenada por el corregidor Montalvo, y el texto dieciochesco de éste:

ES CONOCIDA la referencia del baile del cuchichí celebrado en el Lugar de La Raya, emplazado en la Huerta de Murcia, cerca de Alcantarilla. Desde mediados de siglo, los diferentes Corregidores habían promulgado Bandos de Buen Gobierno mediante los cuales los bailes, tanto públicos como particulares, debían ser autorizados por la autoridad y vigilados por los Diputados, que eran los precedentes de los Pedáneos. La finalidad era que, teniendo en cuenta las rivalidades y disputas entre vecinos de varios lugares, era frecuente que se produjesen "rebentones" de esas fiestas, que a veces terminaban violentamente.

Esto resultaba dificil de llevarse a cabo, puesto que con lo largo de los atardeceres, una vez concluída la cena sobre las ocho de la tarde, era habitual que saliesen las dulzainas y las guitarras y se improvisase algún "sarao".

Por otro lado, conviene recordar que la moralidad y "las buenas costumbres" en la huerta, tan cantadas por algunos escritores constumbristas, no era tal. Buena prueba son las numerosas denuncias presentadas ante la autoridad judicial, por muchachas o por sus familias, ante el incumplimiento del compromiso matrimonial una vez mantenidas las relaciones sexuales.
Don Ygnacio Joaquin Moltalvo Corregidor, Justicia Mayor y Capitan de Guerra de esta Ciudad de Murcia por su Magestad.

Por quanto a llegado a mi noticia el grande desorden que se observa en el lugar de La Raya con los bailes que se practican de noche en medio de las calles y en las inmediaciones especialmente con el llamado "el cuchichi" con cuya diabolica idea, segun el modo con que parece se usa, causa, sin duda, notable escandalo y ruina espiritual y temporal; siendo muy notable que los diputados no hayan evitado todo genero de baile, como son obligados, sobre que aora, usando de equidad, no les hacen caso. Por tanto desde aqui adelante los mando a dichos diputados de La Raya no permitan de ningun modo, ni vajo algun pretexto bailen de noche en medio de la calle ni en descampado, si no que se arreglen a mi Auto general de Buen Gobierno y menos el dicho de el "cuchichi"; pues de lo contrario, ellos me quedan responsables sin escusa ni refugio alguno. Vajo cuyo apercebimiento celaran los novios no frecuenten ni tengan entrada en casa de las novias para evitar por este medio las ocasiones de que se siguen lastimosas consequencias.

Y de quedar enterados de esta orden firmaran y me la devuelvan.

Dada en Murcia a diez de julio de mill setezientos nobenta y dos.

Montalvo.

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